18 de septiembre de 2009

Cita con cartas



Llegó a mis manos una carta sin remitente, cosa extraña porque en estos días nadie manda cartas a no ser los de la basura para pedirte una colaboración por navidad, año nuevo o fiestas patrias o de casas comerciales para cobrarte lo del mes, obviamente, nadie se olvida de cobrar dinero (solo yo).
El sobre era abultado me sentí tan afortunada, es como si estuvieran demostrando su aprecio con algo tan lindo como un sobre, el tiempo de escribir y cosas mas.
En la carta venían una serie de fotos y quedé pasmada cuando di cuenta de que las fotos eran solo mías. Una de cuando era pequeña, otra cuando tenía el pelo corto, todas demasiado superficiales para mi gusto y todas con una serie de garabatos escritos de los cuales en una de ellas, era muy fácil de entender:

- En esta foto sales muy hermosa, eres hermosa, tendrás que venir para darte lo que yo tengo en mis manos.


Una letra con buena ortografía y bastante clara, redonda y de terminaciones largas con una T muy alta y recta y un palo que la cubría de la misma forma y una Y que la curva de su falda era como el vientre de una madre.

- Aquí te mando las llaves de este departamento, te espero esta noche para darte lo que tengo. Firmaba PE.

¡¡¡¿Qué?!!! ¿No había leído bien? ¿PE me estaba citando a un departamento, una noche, me envió una carta, dijo que era hermosa y que tenía algo en sus manos para darme? Era demasiada información para solo un día. Leí nuevamente todas las cosas, de la carta logré obtener la dirección del lugar que era totalmente desconocido para mi, traté de pensar muchas cosas y como "el que mucho abarca poco aprieta" caí en colapso de no saber que iba a hacer primero. Arreglarme lógico, no se que diablos hacía en mi casa pero ya casi oscurecía y debía además hallar la forma de decirle a mamá que iría donde una amiga y que a lo mejor no llegaba a dormir. ¡¡¿Qué?!! Nuevamente se produjo una discusión entre mi yo y mi otro yo, parecía una loca discutiendo conmigo misma y me habría pagado por un asiento en primera fila para ver mis gestos y mis caras.

- ¿Estoy pensando en no llegar a dormir?

- El no dijo de quedarse, pero nadie te cita de noche para luego echarte a la calle.

- ¿Y si tiene pensado hacerme algo malo?

- Definamos malo, jajajajaja. Reímos yo y mi otro yo.

- Bueno dudo que el sea el tipo de persona que intente hacer algo malo a otra.


Me retiré de la conversación y me pregunté de donde diablos había obtenido el todas mis fotos, no tardé en comprender que seguramente había vaciado la Internet buscando perfiles, páginas y datos…about me…Sonaba egocéntrico, pero era la única forma de que haya obtenido esas fotos, que se yo, Facebook, fotolog (eso es como del 2004), msn, etc.
Estaba lista arreglada y me dirigí hacia mamá

- si llego, te avisaré.

Salí de casa y tomé el autobús que me enviaría de camino a él.

10 de septiembre de 2009

Almas



Desde hace un tiempo me aferro fielmente a creer que todo, cualquier mal, termina bien y es que si me detengo a pensar en las veces que he sentido que todo parece derrumbarse y que ese estado depresivo me lleva casi a la orilla de un precipicio siempre hay algo que me hace dar la vuelta y sentirme mejor. Desde ese punto de vista veo las situaciones mas favorables, porque siempre ha sido así y no le hace bien a mis emociones bipolares ver el lado negativo de las cosas. Estoy bien, fumando mucho más con dosis en exceso de café, almorzando-tragando todos los días y con un tiempo reducido, sintiéndome a ratos podridamente sola, aun así bien y feliz.
La semana pasada me sentí muy rara, podría explicarlo como un vacío pero no quiero llenarlo con algo es solo que en ese momento necesitaba hacerme el tiempo para ser escuchaba y para un abrazo, y hoy...




Estaba yo en una casa de veraneo antigua y descuidada. La construcción era de madera, abundaban los objetos oxidados, polvo y yo en el lugar haciendo nada, mirando alrededor… La casa era de dos pisos y desde arriba podía verse el patio trasero de la vivienda, este estaba en las mismas o peores condiciones que la casa y cerca de una ventana de esta se encontraba un árbol que trepando podías llegar al segundo piso. Yo observaba el cielo y sus ramas poseían una que otra hoja, algunas verdes otras secas y entre ellas veía tenues rayos de sol. Era una hermosa vista desde el tétrico lugar.
Una noche decidí mirar el horizonte desde ese segundo piso, el patio era extenso y había neblina. Ordenados en filas unos columpios suspendían desde el cielo, eran muchos unos siete por fila y en cada uno de ellos una persona. Estas poseían objetos de los cuales por una razón u otra debían cargar con ellos, era parte de sus vidas he de suponer. Cada uno de ellos se mecía con una tranquilidad aterradora, resignados a tener que vivir en ese lugar. Comprendí luego de unos minutos observando detenidamente la escena que ellos estaban muertos y eran sus almas las que se mecían melancólicamente.
El temor no se apoderó de mí, intentaba buscar una explicación lógica a la situación y solo pude llegar a la idea de que había algo o alguien que asesinaba a cada persona que decidiera cruzar ese patio.
Me encontré acompañada de una mujer que yo no conocía pero que estaba dispuesta a ayudar, ella era terca y no recibía consejos ni instrucciones y por sus deseos de saber que se encontraba mas allá de la puerta que daba al sitio, él o eso nos encontró.
Quería entrar, yo presionaba la puerta que era débil, hecha de madera y vidrio, aun así me impedía ver la cara de lo que nos estaba molestado. Forcejee hasta que perdí fuerzas y me encontré frente a frente con él, había tomado forma desconocida. Con un cuchillo que mágicamente apareció en mi mano apuñalé al adversario y sin sacarlo de su vientre seguí un camino que le dio muerte por desangre.