7 de marzo de 2010

6.45 AM




Iba a tomar un café, estaba en algún local cerca de Providencia. Fui sola y por esas cosas sin sentido de los sueños mi madre estaba en el mismo local en las mesas de afuera. Me senté y le pedí al garzón que por favor me trajera mi café cargado y tres de azúcar, enseguida agregó él.
Habrá pasado cerca de media hora y yo ya estaba de muy mal humor y típico de mi humor le reclamé la vida.

- Oye, sabes te pedí un café hace más de media hora y no lo has traído.

- Oh, disculpe, en unos minutos.


Yo realmente estaba furia ¿cómo alguien podía hacer tan mal su trabajo? Tomé mis cosas y fui a las mesas que estaban fuera del lugar y me senté junto a mi madre. Ella comía puré de papas sin algún otro agregado, habría pasado otra media hora más cuando me puse directamente a hablar con el Administrador. Le insistí en que hace una hora había pedido mi café y aun me tenían esperando, a lo que esta vez el Administrador me aseguraba que regresaría con mi café en unos minutos.

- No, ya no quiero ningún café y me parece que por el mal rato no pagaremos nada.
Me refería a lo que mi madre había consumido, que tal y como una niña solo observaba el espectáculo. Cuando salió el garzón que me había atendido de una forma muy grosera y poco acorde a su trabajo se dirige hacia mí.

- Loca, le poni’ cualquier color.

- No pienso pagar nada.

- Ah no, es que tenis que pagar.

- No y no solo eso, no se quedará así, difundiré por todas partes esta mala atención.


Luego de eso me fui a casa, en el camino me llamaba V y me preguntaba donde me ubicaba – Camino a casa. Me decía una especie de trabalenguas, que no entendí, era como un ping pong de palabas que en definitiva intentaba demostrarme o darme a entender que estaba enamorada de mi, acto seguido de eso comencé a evitarla. El problema es que me buscó demasiado, hasta que me encontró.
Tuve que ir a los baños para su limpieza diaria, no sé donde estaba en una especie de hospital, internado o algo por el estilo, fui en compañía de alguien y no recuerdo quién, en uno de los retretes había una chica colgada luego de un intento de quitarse la vida, aun seguía respirando. En ningún momento quise verle el rostro realmente lo evité y solo la rescatamos. Cuando el sueño fue avanzando comprendí que la conocía bien, ella era algo muy hermoso en mi vida o esa era la sensación que me provocaba. Era una chica con un rostro dulce, representaba menos edad de lo que realmente tenía; unos 18 o 20 años. Vestía un traje de color pastel, pelo muy negro liso y piel blanca, sus ojos eran muy negros y tenía marcas de golpes y rasguños en su cara, hematomas que ella misma se producía.
Me guardaba mucho rencor y yo no sabía por qué, solo sabía que debía arreglar la situación y traer su felicidad de vuelta. La niña me solicitó luego de encontrarla que cada día la acompañara a una estación de metro, ella se lanzaba a la línea de este una vez al día para producirse daño hasta acabar con su vida, lenta y dolorosamente. La primera no tuve opción, con el dolor que me causaba verla sufrir lo hice, ella quería que yo me sintiera culpable por su desgracia, quería hacerme responsable de su muerte y justificaba sus actos como consecuencia de algo que yo había hecho con ella, la segunda salió ilesa al lanzarse. Yo en ese momento tomé sus manos en llanto, tenía manos pequeñas, muy blancas, suaves como un bebe y besé sus dedos nerviosa y atarantada, casi quise comerlos.

- Por favor no lo hagas más. ¿por qué quieres morir? No te hagas más daño, entiende que me tienes totalmente, quizá no lo demuestre pero mi corazón está completamente contigo.

A la niña le vino el alma en sí, fue como un resucitar y yo la encontraba tan bella, tan pura y manipuladora al mismo tiempo. Tenía miedo de estarme equivocando y miedo de prometer mi vida a su lado y no estar segura de ello, pero los miedos nunca me detuvieron, ella era muy importante.
Ese día instalaron en mi casa unas cámaras de seguridad, precisamente para observarla, uno nunca sabía que podía esperar.

3 comentarios:

  1. Anónimo8/3/10 2:02

    Aún no sabes lo que quieres
    Y la niña no necesita suicidarse para estar muerta, puede estar muerta en vida

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  2. Anónimo8/3/10 11:18

    Y es que con esa niña a cualquiera le daría miedo, dulce, pura y manipuladora.

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  3. me agrado la mezcla de fantasia
    y realidad...
    hay necesidad de vida
    en tus letras,
    pero miedos plasmados
    que no descansan
    ni en tus sueños...

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