23 de febrero de 2010

Despojo



La casa tenía unas tres piezas y no sé si era donde yo vivía, un lugar de vacaciones o en casa de algún amigo. Lo que si sabía es que esa noche habíamos bebido lo suficiente, en un dormitorio había tres o al menos de los que yo tenía conciencia Ro, Gi y FQ dos de ellos personas que no son ángeles de mi devoción y el último a quién consideré alguna vez mi amigo.

En otro dormitorio solo había una cama y estaba Mg, Mg de Miguel, moreno, guapo, de telenovela colombiana venido por arte de magia (o acto de sueño) a Chile cambiando su acento y por sobre todo insertado en mi sueño y yo preocupada de su bienestar, preparé la cama, busqué su celular, puse la alarma y me aseguraba que él, la persona con la cual me estaba entregando a pesar de su condición etílica del momento, fuera sano, salvo y repuesto a trabajar y es que así soy… Me estaba preparando para acostarme a su lado y era lo que más quería esa noche, abrazarlo y sentirlo un par de horas.

R, G y F despiertan, alborotados, vociferando, dando a luz su borrachera, exagerados y patéticos les solicitaba silencio, no quería por nada del mundo que despertaran a Mg. Me molesté, me despisté y cuando fui a estar con él ya no estaba.
Por la radio se oía el informe de un accidente de unas cuatro o cinco personas, no supe si fue en automóvil o si fue en la calle, no supe nada pero si supe que eran ellos, no había duda que eran ellos. Me angustié, me alteré, discutí con mi padre o mi hermano, son cosas que en ese momento no tuve claras.

- Claudia ellos no son, ellos no están muertos.

- ¿de qué forma debo decirte que si son ellos? Yo lo sé, lo escuché.


Yo lloraba desconsolada no había espacio en mi mente donde yo lograra entender como en un minuto Mg estaba acostado tan tiernamente en la cama, mientras yo cuidaba de él y en menos de dos minutos el ya no estaba no solo en ese lugar sino que en este mundo. Lloraba y lloraba, no lograba comprenderlo.

- Yo sé que ellos no me agradaban. Gritaba con mi cara bañada en lágrimas. Pero jamás querría verlos muertos, no deseo la muerte a nadie, esto no pudo haber pasado.


No me sentía culpable, porque claramente no era mi culpa pero a pesar de que Ro y Gi no me importaban no podía entenderlo. Por quienes si lloré y no quería aceptarlo fue por FQ que alguna vez lo quise tanto. A su vez me preocupé por otras dos amigas de ellos, que estuvieran dentro de los muertos MC y JS. Dios… por favor, con ellas ya no podría resistirlo.

La situación con Mg era más triste aun. Pensaba en lo mucho que me gustaba, en la forma que me había entregado para hacerlo feliz y darle mi vida entera, en lo difícil que eso era en mi situación en que no era cosa de dar vuelta una página, coger a otra persona y seguir. En que me lo habían arrebatado y no habría más, no otro Mg ni el mismo sentimiento. Ya no estaba más.



...Me parece que algún recuerdo actuó en lugar de Mg...

12 de febrero de 2010

¿Que será lo que quiere el....



..Él se acercó preguntándole su nombre
ella pensó para si se amable, pero no hay ganas de hombres
y él insitió tengo una casa y una cama vacías
y ella contestó, así está mi corazón...


El hombre N y no es que sea mutante o algo por el estilo, aunque al decir verdad su mirada, sus ojos, su cuerpo y todo te hace mutar, pero como no sabes su nombre es el hombre N, alias el Negrito.
Me buscaba no sé cómo ni cuándo para salir y en el mismo instante yo recibía una nota donde se me dejaba expreso que si quería conservar a la gente a mi alrededor, no debía salir con él. Se me entregaba una lista de personas con las que me había visto y ya no existían y todo indicaba que si aceptaba sus invitaciones, él sería el próximo. (Eso tiene una leve coincidencia con la gente que conozco en el antro de mala muerte y luego dejan de trabajar ¿por qué? ¿ah?)
Así que me negaba a ir, pero sabía dónde encontrarlo. Esa noche fui donde siempre, sola. Algo pasaba, estaba todo alterado y haciendo como que no lo vi, lo vi. Él me hablaba de una manera tan dulce, sentí que él se estaba comprometiendo conmigo más de lo que yo con él. Me abrazaba y se alegraba de verme y quedábamos de vernos en otra oportunidad.
Esa otra oportunidad había llegado, me encontré con P en alguna parte

- ¿Claudia que harás?

- Eh..no lo sé, me iba a juntar con N, pero mejor no lo haré.

- ¿por qué no? No seas tonta si te gusta ve!

- ¿tú crees?


Seguido a eso llamé a N para preguntarle donde estaba, estaba atrasado y yo lo estaba esperando (no era cierto) y confirmamos de vernos donde acordamos.
Y llegó el momento y nos vimos y me abrazó, caminamos…era algo así como el momento perfecto, el tipo perfecto… y yo aun no podía creer que un hombre cómo él llegara a entregarse así y sigo sin creer.

Que sueño más romántico…
¿Será por San Valentín?

9 de febrero de 2010

Sin nombre



Anoche mi hermano me fue a buscar a la universidad, yo estaba con mi ex compañera de colegio PR, ella alguna vez fue tan importante en mi vida, pero me falló…en el momento que mas la necesité me falló.
Cuando nos fuimos yo me senté cerca de la farmacia y mi hermano cerca del paradero se fumaba un cigarrillo, yo pensando que lo iba a terminar, lo tiró, apagó e hizo parar la micro que nos llevaba a no sé donde. El se subió y yo corrí para seguirlo, pero la micro avanzó sin mi:

- Dile que pare por favor

- Le dije, pero no lo hace.

Yo golpeaba la micro esperando que me escucharan y así poder subir, pero nada. No sé en qué momento se detuvo y yo pude subir. ¿Era una broma?
Al estar en la micro no había ningún asiento para dos, me senté aparte y el señor que iba adelante preguntaba cómo llegar a una calle de Santiago Centro. Nosotros estábamos cerca de Plaza Egaña ( no sé por qué estábamos ahí)

- ¿cómo llego a Santiago Centro?

- Caballero siga en esta micro y lo va a dejar en Los Héroes o Moneda por ahí, no se baje en el metro porque tendrá que hacer combinación y la micro lo deja directamente.


En la micro había una cabeza que me miraba, si! Una cabeza! El señor cabeza. Así que le pedí a mamá que se ponga a mi lado para no verlo. No es nada normal ver una cabeza en la micro. (Cabeza sin un cuerpo)

Llegamos, no sé a dónde, estaba en una pieza pequeña y tenía dos partes de Mc. Era ella pero no lo era. Era su cuerpo y su alma, no lo sé, y no estaba. Tomé un arma y le disparé unas cuatro veces a cada parte, con el dolor que me provocaba. Me arrepentía por un instante, por su madre, su familia… tenía tanto miedo, pero me tranquilizaba el saber que en alguna parte estaba viva, porque no la maté a ella, maté una parte de ella.