25 de octubre de 2009

Sabanas para dos


Sábanas claras temperatura normal, luz de luna entrando por la ventana o quizá tenue de los postes de la autopista. Posición fetal hacia mi izquierda dirección norte y buscando refugio, podía sentir su brazo pasar por mi espalda, rozaba mi cintura y buscaba mi cuerpo. Era un brazo grueso y me incomodaba, no sabía llegar a mi y me estaba acompañando, lo busco y no está.
Me desesperé, lo sentí en todo momento, me tocaba, apretaba como quien comprueba que es algo real, pero no estaba, lo busqué y no había nada.
Pedí por favor despertar, me sumé en una batalla con mis ojos ¡¡que se abran por favor!! Porque ya no me estaba gustando.
Cuando realmente lo logré el miedo me invadió, luz tenue entrando por la ventana y me pregunté si que en esa habitación habíamos dos.

10 de octubre de 2009

Amantes

Era un día parecido a otoño, las calles grises y el ambiente húmedo. Iba hacia a un lugar familiar, seguramente a mi casa. Los automóviles circulaban a mi izquierda y a mi derecha comercio y a lo lejos divisé a alguien conocido, traía una blusa blanca con listas grises contextura media, mas bien delgada de pelo negro y facciones orientales, recordé lo atractiva que era, no solo físicamente, su actitud, seguridad, desplante, manera de hablar la forma en que movía de un lado a otro su cabeza y se oscilaban sus cabellos cuando era parte de una conversación, su sonrisa a medias que venía en el conjunto de una seducción innata. Y si era ella, por lo menos un año de no verla y es que no es partícipe activa de mi vida, la conocí un día y la vi unas cuatro veces, pero me dejó un sabor de atracción que pasó con el tiempo (y corto tiempo). No recuerdo exactamente que palabras cruzamos para que termináramos en un baile de besos, donde prácticamente me succionó la memoria y opaco el recuerdo.
Ella tenía cita con otra mujer, en otras palabras me estaba interponiendo en un lugar y momento equivocado, así que seguí mi camino y me olvidé de ella. Mas avanzada en el viaje me encontré con otra mujer, bien vestida de traje y tacos, era femineidad y yo me sentía locamente atraída hacia ella, no a su actitud, si a su seguridad pero sobre todo a su ser mujer.
Entramos a un café donde ella arreglaba detalles, cancelaba su cita con una chica, de contextura media, mas bien delgada de pelo negro y facciones orientales. Yo esperaba que ella terminara revisando el lugar, era un café pequeño en el mesón atendían unas cuatro mujeres ¿serán todas lesbianas? Me preguntaba. En el salón unas tres mesas que solo una era totalmente visible, arreglada con una cristalería fina tomo el vaso que era de un vidrio grueso con forma exótica, las chicas me lanzan una mirada que en 1,2 y 3 dejé el vaso en su lugar.

- Esa mesa está preparada para un encargo, no la toques.
Estaba bien, había entendido y me pongo a conversar con ellas.

- Ya te habíamos visto por aquí antes.

- Y si me parece familiar este lugar, creo que vine con alguien.


Con mi brazo apoyado en el mesón observaba una y otra vez el lugar mientras divisaba a la mujer que me acompañaba

- sabes no te preocupes, no canceles tu cita, yo me iré. Le dije a la mujer que ya no me acompañaba, más bien yo la acompañaba a ella, a lo que me responde tomando de mi brazo.

- No importa, yo quiero salir contigo, iniciaremos un viaje a la locura.
Ella era impredecible, nunca sabrías bien con que te iba a salir, suena la puerta de entrada al café y era nuestra amiga, revisando la hora con cara molesta y mirándonos cómplices de algún engaño.

- Yo me la acabo de encontrar

Nerviosa y acelerada di la respuesta más estúpida en ese momento. ¿Qué estaba intentado? ¿Quedar bien con ambas? Si bien las cosas solo se dan y no queda de otra que aceptar las consecuencias, si mi amor, mi amante, te robé tu cita. Pero yo no quise, lo juro.
Vibra mi celular de mi bolsillo, lo retiro y un mensaje de texto estaba llegando.

- ¿así que café? Simplemente vive.

Lo que faltaba en ese momento era que mi ex me enviara un mensaje de texto con lo que acababa de pasar, mi amante fue muy rápida y la puso al día o desde algún lugar me estaba observando. Pensé en irme, claramente no estaba dispuesta a que ella fuera espectadora de todo eso, pero mi mujer impredecible era mucho mas rápida que mi mente y mis movimientos, hace parar un taxi (uno de varios) me hace subir con ella y empieza así un viaje sin destino, un viaje a la locura total a vivir con ella un no saber nunca que esperar.

3 de octubre de 2009

Partenón


Mi madre como nunca, fue invitada a un matrimonio al cual yo también asistí. El lugar era hermoso, tenía un aire al Partenón en Grecia reconstruido de mármol y amplio, el piso era marmoleado de un color terracota, para mi era como un cementerio pero lujoso, sus paredes eran en mayoría ventanales.
Disfrutaba del lugar y la comida, no conocía a mucha gente salvo cinco personajes que no participan directamente en mi vida K, C, Mr, D y S compañeros de una amiga MS.

Disfrutando del encuentro me vi envuelta en un intercambio de coqueteos con uno de ellos Mr, donde terminamos besándonos y debo reconocer que fue un buen beso.


- ¿Claudia? No! ¿por qué se besaron? ¿Por qué con él? Acabas de arruinar tu vida.

- ¿Qué tiene? Fue un buen beso ¿Qué tiene de malo? Fue solo eso.

- El posee a las mujeres Claudia, me decían K y C, nunca mas te dejará tranquila.


La verdad me asustaron, para mi había sido solo un beso de lo cual saqué los peores pensamientos, el intentaría hacerme suya, como sea, pensé en las cosas mas obscenas y tenía miedo que abusara de mi. Continué del momento, preocupada de mí y de él, y por suerte no me prestó más atención, me había salvado de esa.

- Bueno yo me tengo que retirar es tarde, decía mi madre.

- ¿pero por qué tan temprano?


Yo la estaba pasando bien, aunque por otro lado era mejor escapar cuanto antes de ahí, de todos modos estaba arruinada, uno de los dormitorios del lugar era donde yo dormía y mis conocidos y otra gente estaban disfrutando precisamente ahí. Entré y prácticamente era como si yo no existiera, ellos reían y bebían y yo observaba sus rostros, muchos de ellos desconocidos, procedí a despedirme.

Cuando voy saliendo de uno de los salones, viene hacia mí otro compañero de MA, Kt que no estaba antes, lo desconocí, tenía el pelo alisado y además su rostro expresaba profundo agrado y felicidad.

- ¡Hola Claudia!

Directo hacia mí y con intención de abrazarme, yo iba caminando derecho y segura, no le presté atención lo hice a un lado con mi brazo derecho extendiéndolo horizontalmente y dije:

- A nadie le importa

Pasaron segundos donde pensé en mi actitud, escuché a mis espaldas – ¡OH, lo que hizo! - ¿Cómo puede ser así? Medité en que mi madre debía estar disculpándose por mi mala actuación y al mirar hacia atrás me di cuenta que no lo había reconocido, me acerqué a él y le pido disculpas a lo que él me retira del salón y recorremos el lugar, que insisto se asimilaba a un cementerio, este tenía un sector malo y un sector bueno, un claro y obscuro y Kt me lleva hacia lo malo. No sé como fue que escapé de él y regresé al salón. La fiesta había terminado y estábamos todas juntas, unas compañeras que permanecíamos ahí por algún motivo x.
Yo me llamaba Estela, era morena de pelo largo contextura media y con lunares en las mejillas, tenia miedo y no podía dormir, además no quería estar en ese lugar y lamentablemente tenía que ser así, un mes más allí. Soñaba y daba vueltas en mi cama, soñaba en mi sueño…

- ¿puedo tomarte la mano mientras duermo? Le dije a mi compañera de pieza que estaba acostada en la cama de mi izquierda.

- Claro, ¿por qué no? Ella me extiende su mano y acto seguido cada cama con cada humanidad sobre ellas comienzan un canto de burlas por mi niñería.

- ¿por qué la molestan? Tiene miedo ¿acaso no puede tenerlo?

Defensora compañera, con un toque de sinceridad oculta. Quería marcharme de ahí cuanto antes, ya había amanecido y estábamos ordenando el cuarto cuando aparecen nuevamente los compañeros de MA: Mr, S y D.

- ¿ellos pueden venir cuando quieren? ¿Tienen permitido visitarnos? Pregunté asustada, ya que quería decir que Mr podía entrar al lugar cuando le diera gana.

- Si, puede venir cualquier persona a visitarnos.

Eso no me favorecía, estaba angustiada ¡¡quiero despertar!!
Tomé mi celular y llamé a una ex compañera de colegio, amiga a la cual he tenido muy abandonada.

- ¿Caro? ¿Podemos hablar? ¿Estas en tu trabajo? Te necesito

- Claudia estoy ocupada ahora, voy a almorzar hablamos mas tarde.


Y bueno, no podía llamar a mis padres pero al menos hice el intento de llamar a alguien. ¿Me debía resignar? De pronto entra a nuestro dormitorio el dueño y señor del encierro y se dirige hacía mí:

- Está bien niña, puedes salir.

Se encendió la luz, abrí los ojos y sentí la angustia de un mal sueño.